El Herbario de Emily Dickinson como motor para crear uno propio en el aula

Emily Dickinson es una de las poetas más influyentes e importantes del siglo XX. Ella creó entre 1839 y 1846 un magnífico herbario que comenzó a realizar en su adolescencia. Desde niña se había interesado por la botánica y ayudaba a su familia en el mantenimiento del jardín. 
Recientemente la biblioteca de la Universidad de Harvard ha publicado en su web el herbario completo de esta poetisa que, junto con su producción poética puede ser una excelente herramienta para trabajar en el aula de educación infantil y primaria. 
El ejemplo de Dickinson puede ser el impulso para crear nuestros propios herbarios y profundizar en el conocimiento de las principales especies vegetales cercanas o de nuestro centro educativo. 
Es tan poco el trabajo de la hierba,
esa esfera de simple verde:
sólo criar mariposas
y entretener abejas.
Todo el día bailar al ritmo de las lindas
tonadas que las brisas traen
y recibir el sol en el regazo
y a todo decir sí, inclinándose.
Ensartar el rocío –como perlas–
toda la noche. Y emperifollarse
más elegantemente
que una duquesa.
Y, al morir, deshacerse
en fragancias divinas,
como humildes especias que se quedan dormidas
o como nardos que perecen.
Y entonces habitar en trojes soberanas
y soñar por el resto de los días.
Es tan poco el trabajo de la hierba.
Yo quisiera ser heno.

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